Esta imagen es normal que nos cause gracia, inclusive es fácil intuir que el joven quiso adrede lograr ese efecto.
Lo difícil es aceptar el verdadero trasfondo social de esta situación; la desigualdad en el acceso a las tecnologías crea una brecha en la calidad de educación entre un estudiante y otro.
El aumento de la inversión gubernamental debe convertirse en una prioridad nacional, crear un verdadero plan de inclusión ciudadana a las tecnologías.
Partir de un punto especifico y alcanzable como es el acceso de cada estudiante a herramientas básicas como la computadora y el internet. Y a partir de ahí capacitar al docente en la utilización de las nuevas herramientas didácticas en internet, mediante las cuales puedan impartir conocimiento de una forma más interactiva e interesante a través de estos medios digitales.
La desigualdad en las herramientas de estudio son un cáncer que debemos erradicar, y debe quedar claro que no se puede seguir pensando y creando directrices de forma retrograda como prohibir el uso de tecnologías en las aulas a los que las tienen, porque estoy seguro que como siempre esa seria la idea de mas de un politico de caricatura, sino más bien dotando a los estudiantes de estos instrumentos que hoy en día son una necesidad básica.
Inclusión ciudadana no debe convertirse en un lema de campañas políticas, debe convertirse en programas reales y medibles de inversión gubernamental, que refleje el compromiso del Estado y la sociedad costarricense con el futuro de los jóvenes a quienes decimos estar formando.
